lunes, 25 de octubre de 2010

El show del odio de Tinelli

Lo transcribo por escrito por si hay sordos que leen el blog:

En este caso no voy a hablar sólo como Roberto Piazza artista o diseñador sino como Roberto Piazza fundador y presidente de una fundación, valga la redundancia, que lucha contra el abuso infantil que no sería este el caso y también contra la violencia doméstica y familiar que sí seria entre otras cosas lo que está sobre el tapete de nuestros abogados y asesores de dicha fundación.

Hace tiempo ya, el programa que genera con sus asesores el señor Marcelo Tinelli fue tornando de un programa de diversión (aunque siempre burlista), a un programa con niveles de agresión, violencia de géneros, discriminación y apología del odio de manera increíble.

Mucha gente podrá no importarle lo que yo hoy diga, y muchos dirán cosas que en realidad a mí como presidente de mi fundación y voz cantante, no me interesen.

Diré lo que pienso yo y miles de personas que están siendo afectadas en este momento y en verdad no se dan cuenta. La televisión siempre divirtió, educó, vendió e impuso estilos modas y demás cosas. Lejos están los programas de diversión y de comicidad de hace pocos años atrás donde verdaderos genios o maestros nos hacían ver aunque la realidad de la vida una sonrisa en nuestra cara, como Tato Bores, el negro Olmedo, Jorge Luz, el gordo Porcel(jaj yo a este no lo inluiria), etc, y más lejos aún Odol pregunta, Feliz Domingo, o La Campana de Cristal o Sábados de Pipo Mancera, con temáticas similares.

Aunque mucha gente muy joven ni saben de qué les hablo, fueron los generadores entre miles de una teve maravillosa.

Lejos quedó todo eso y hoy en poco tiempo comenzó una batalla de un rating perverso y diabólico que día a día, minuto a minuto, busca que suba y suba sin importar el cómo. Aquí el fin justifica los medios, como diría Maquiavelo, y aquí tenemos un puro ejemplo del producto que el señor Marcelo Tinelli nos vende día a día no solo en su horario dentro de la franja de protección al menor sino que en sus repeticiones diarias en otros programas de su productora que solapadas en risas y comicidad vuelven a mostrar las descarnadas y violentas peleas que ya llegan a niveles que la gente no se da cuenta que son perversas y cuasi diabólicas, ya que están haciendo una apología del odio, el sida, el cancer, la homofobia, la violencia de género, el tratamiento a la mujer como objeto sexual, el despertar lo peor que uno tiene dentro removiendo con preguntas insidiosas, que de un juego de palabras se llega a explotar las miserias que todos los seres humanos llevamos dentro o sea dirían los sicólogos que si los factores externos despiertan los factores internos miserables explotamos y sacamos fuera todo lo peor y aquí esta el problema.

La gente en general busca ese morbo, lo mira, lo aplaude, le excita y encima lo idolatra, tanto al producto como al personaje que comete actos que en una sociedad culta de veraz serían aberraciones como violencia familiar, repito, apología del odio, excitación burda sobre el cuerpo de la mujer, incentivando así a los perversos a la violación y demás cosas que son en este país un gran problema.

Hay sólo en Buenos Aires 20 denuncias por hora de violaciones de niñas o niños o mujeres. Hay mas de 500 mil casos de violencia familiar en todo el país denunciados por año (no puedo saber lo que no se denuncia sería ya descomunal y es mi trabajo en la fundación).

Por eso con esto que leo quiero sólo decir que el producto que el señor Tinelli nos vende día a día, segundo a segundo, es lo que nuestros abogados y yo decretamos llamarlo “el Show del Odio”. Sería imposible cambiar la mentalidad de la gente, menos que dejen de ver este programa. Sería ilógico pedirlo, pero es mi deber, luego de haber estado analizando situaciones muy espantosas en este año, advertir que este producto que genera el señor Tinelli es una apología del odio y que desde mi fundación y desde varias más que luchamos contra todos estos temas, trabajaremos sin parar para lograr concientizar a la gente de este tema que parece un juego y una diversión pero no lo es.

Dirían algunos abogados que parecería que en estas épocas que el país esta tan descreído y tan violento esto sería como el anticristo mismo que se instala en la cena de cada familia para dejar un sabor agrio de odio que luego se descarga en otros inconscientemente.

Así que si quieren sigan mirando, pero sepan que esto desde hoy se llamara

“el Show del Odio”.

Está en su lógica y adultez hacer zapping y está en nosotros los que tenemos la posibilidad de defender situaciones poder mover piezas para que la sociedad se armonice a pesar de todo.

Que sea para bien.

Tan solo espero tener un país culto y armónico, no un país donde nos odiamos y encima nos tiran desde la pantalla más alcohol y fuego.

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